galletas de Tahini

9 de mayo de 2020 4 mins to read
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nutrientes a saco

Galletas de Tahini atadas con cordel sobre rejilla

El Tahini, también conocido como Tahina, es una salsa o pasta hecha con semillas de sésamo tostadas. Para mí era algo desconocido. No recuerdo haberlo visto muy a menudo en los supermercados, tal vez porque no me he fijado demasiado. Cuando casualmente me topé con un frasco, decidí comprarlo.

Busqué recetas (se utiliza muchísimo en Oriente Medio para todo tipo de elaboraciones) y encontré unas cuantas para hacer galletas. El sabor del Tahini en sí era algo completamente nuevo para mí, pero pensé que debía darle una oportunidad para ver cómo se comportaba fusionado con otros ingredientes.

Me gustó el aspecto de estas galletas. Se pueden endulzar con  sirope de arce o con miel. Me decidí por esta última, aunque para mi gusto quedan demasiado dulces con la cantidad de miel que proponen en la receta. La cantidad de semillas blancas y negras de sésamo que se  añaden a la pasta también me pareció excesiva, aunque hace que  queden muy atractivas visualmente.

Reconozco que el primer mordisco y el olor me dejaron confuso. Esa mezcla de Tahini, la miel y las semillas me pareció muy rara al paladar. Dulce, amargo… un poco de todo. Pero a medida que me iba comiendo la galleta, empecé a cogerle el gusto. Es un sabor al que hay que acostumbrarse, pero después es difícil comerse solo una.

El Tahini es un alimento muy antiguo del que se desconoce el origen exacto. ¿Persia o el antiguo Egipto tal vez? De lo que no cabe duda es de que se trata de un alimento muy nutritivo y por tanto beneficioso para nuestro organismo. Aporta una cantidad importante de minerales como por ejemplo el hierro, el zinc o el calcio. Contiene vitaminas y ácidos grasos insaturados (nuestros aliados), además de proteínas.
Solo tiene una pega: también es muy calórico. 100 gr de este manjar son casi 600 kcal. Pero si no abusamos (y no comemos galletas a cada instante), pesan más los beneficios que las calorías.


Ya puestos, busqué una manera casera de hacer el Tahini. Realmente no parece muy difícil. Tengo ganas de descubrir la diferencia de sabor además de experimentar el placer de elaborarlo yo mismo. No hay  mejor manera de saber qué ingredientes nos llevamos al cuerpo. Y esto es algo mucho más importante de lo que creemos.

Comparto la receta adaptada a mi gusto. Podéis jugar con las cantidades de miel, o jarabe de Arce, y semillas de sésamo hasta conseguir vuestra mezcla preferida. Yo usé miel casera, que tiene un sabor más intenso.

ELABORACIÓN

  • Mezclamos todos los ingredientes en un bol, menos las semillas de sésamo, hasta conseguir una masa homogénea
  • En otro bol mezclamos las semillas
  • Cogemos una pequeña cantidad de masa, más o menos una cucharada, y formamos una bola. La pasamos por las semillas de sésamo para que se cubra bien y la ponemos sobre el papel de hornear de nuestra bandeja de horno (o algo que nos quepa en la nevera, ya que hay que refrigerarlas un rato)
  • Con la base de un vaso aplastamos la bola con cuidado hasta conseguir el alto deseado (más o menos 1 cm. Lo importante es que todas las galletas tengan el mismo grosor para que se horneen por igual). También podemos aplastar la bola con la palma de la mano o los dedos, nos quedarán unas galletas con un aspecto más artesano.
  • Hacemos lo mismo con el resto de la masa y metemos la bandeja en la nevera unos 15 minutos
  • Precalentamos el horno a 180ºC
  • Después de los 15 minutos en la nevera, horneamos las galletas unos 15 minutos o hasta que estén ligeramente doradas
  • Dejamos enfriar para que se endurezcan

Y ya solo queda disfrutar de este intenso sabor. En un recipiente hermético se conservan crujientes mucho tiempo, aunque no tendremos ocasión de comprobarlo. ¡Vuelan!

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